julia llerena

Fig 1 Objetos encontrados sobre baldas de madera. 80x250x5cm

Fig2 detalle

Fig 3 detalle

Fig 4 objetos encontrados sobre cristal. 42x60cm

Desde hace tiempo, llevo a cabo regularmente recorridos andando en los que me apropio de pequeños elementos que van apareciendo en mi camino, insignificantes y sin valor material para cualquier otro. Rescato objetos que fueron despojados de utilidad para otorgarles un nuevo significado.
En El pensamiento arquitectónico por Jacques Derrida, encontré una frase que me dio la clave para agrupar estos objetos. Este texto hace referencia a la deconstrucción del lenguaje, por lo que me planteé otorgar a estos fragmentos el valor de letras, provocando una grafía cambiante e irregular que hace que estos trozos de nada hablen.
Coloco sobre la pared finas y estrechas baldas de madera sobre las que apoyo estas tipografías encontradas y reproduzco con ellas la frase de Derrida que da origen a esta pieza:
“La deconstrucción no es sólo -como su nombre parecería indicar- la técnica de una “construcción trastocada”, puesto que es capaz de concebir, por sí misma, la idea de construcción. Se podría decir que no hay nada más arquitectónico y al mismo tiempo nada menos arquitectónico que la deconstrucción. En este punto podemos volver a lo que vincula la deconstrucción a la escritura. Su espacialidad, el pensamiento del camino, de esa apertura de una senda que va inscribiendo sus rastros sin saber a dónde llevará”. (*)
Cada pieza equivale a una letra, y de manera intuitiva, establezco relaciones morfológicas entre el objeto y la letra sin caer en la literalidad de la apariencia. El ejercicio de transcripción subjetiva y relativa de este texto establece nuevas relaciones no sólo entre los objetos, sino también sobre el valor simbólico que les hemos asignado: ser letras.

La conversión de estos objetos en signos otorga al texto una diferencia conceptual evidente con respecto a los formatos donde habitualmente los buscamos y los encontramos, como en un libro por ejemplo.
Se trata de una reinterpretación continua, las piezas del texto son intercambiables y completan mi acción, esa búsqueda dentro del paisaje en la que encuentro signos y símbolos con los que habitualmente intento comunicarme.

(*)El pensamiento arquitectónico por Jacques Derrida
Entrevista de Eva Meyer para Domus 671, abril de 1986.